La cantidad de películas que se producen en el mundo al cabo de un año son responsables de la saturación del mercado, que se encuentra copado principalmente por las superproducciones más caras y que cuentan con una mayor promoción y distribución, pero sin embargo, existen multitud de productoras independientes que llevan a cabo sus trabajos cinematográficos de una forma más austera que las grandes productoras y que se encuentran en un gran aprieto.
En los últimos años la distribución de films independientes se ha convertido en un auténtico calvario para el sector, ya filmen en digital o en 35mm. Las televisiones europeas y especialmente las españolas se han ido apartando de éste tipo de cine hasta el punto de no incluir ninguna producción independiente en sus parrillas. Por su lado, las ayudas del Gobierno Español destinadas a la distribución de cine independiente (apenas 600.000€) son ridículas para los productores.
Aún a pesar del aumento del número de salas digitales en todo el mundo, los números referentes al cine independiente siguen estancados bajo mínimos, aunque todavía quedan expertos como Fisher que opinan que la fácil distribución del digital acabará con la hegemonía del imperio del cine norteamericano en unos 10 años.
Hoy en día cualquiera puede llevar a cabo una producción cinematográfica de bajo coste pero si no se dispone de salas de cine donde exhibirlas, nos encontramos con el problema. La forma más eficiente de promoción y distribución de una producción de bajo coste es llevarla a los festivales de éste tipo de cine, aunque quizá en un futuro no muy lejano haya productoras que se puedan interesar por éste tipo de producciones de bajo coste y comienzen a darles la difusión que se merecen.

Algunos realizadores ven incluso la piratería como algo favorable para su producción, algo inpensable en el mundo de la industria hollywoodiense. Algunas producciones independientes o “cine pobre” pueden llegar a ser cine de masas aunque no es lo más usual.
Cómo hacer un cine independiente de calidad, comprometido, de bajo presupuesto y que a la vez genere ganancias es una de las cuestiones que quedan por resolver. Ayudas económicas, subvenciones, aumento del número de festivales, son algunas de las medidas que los gobiernos podrían y deberían tomar, aunque de momento, habrá que esperar.




